Consecuencias económicas
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Es imprescindible hacer un breve análisis con respecto al impacto que generan las dioxinas, tanto a nivel del mercado interno como en las exportaciones además de la imagen país.





Para ello, a modo de ejemplo se hace referencia a ciertos sucesos:

A nivel nacional

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- Tras el cierre de los mercados de Japón y Corea a principios de 2009, por la supuesta presencia de dioxinas en algunos embarques, los productores nacionales decidieron reorientar su oferta al consumo interno, lo que llevó a bajar los precios. A partir de esto, la industria optó a mediados de ese año disminuir su producción, efecto que se extendió hasta el primer semestre de 2010.
− Luego del bullado caso de las importaciones de carne de cerdo chilena que los mercados de Japón y Corea desecharon por presencia de dioxina durante 2008, el sector que agrupa a los productores de cerdo, ASPROCER, aseguró que si bien las pérdidas fueron millonarias, alcanzando los US$ 50 millones, el volumen de exportaciones se mantuvo durante el año pasado con una caída de tan sólo un 3.87%, bordeando los US$ 370 millones. Los principales costos que debió enfrentar el sector, fueron la eliminación de mercadería sospechosa, almacenaje, contenedores devueltos, menores precios internos, y la mantención de su fuerza laboral.

A nivel internacional

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− La contaminación de carne de cerdo en Irlanda el año 2008 significó una alarma en toda Europa con un alto costo económico (ISP, 2009). Se enviaron a matadero más de 7.000 reses por causa de la dioxina, lo que tuvo un costo aproximado de US$ 2,8 millones.


En términos del impacto económico que generan las dioxinas en la salud, las grandes extensiones contaminadas de manera persistente, las múltiples enfermedades que causan y los gastos asociados a tratamiento, control e insumos, pérdida de mano de obra, entre otros, evidentemente implica que es significativamente alto. En base a los datos recopilados, se dan a conocer algunas cifras de Colombia, para dimensionar los costos en este ámbito.



Si bien es importante la situación de salud, el sector más perjudicado con las dioxinas es el productivo en conjunto con la economía del país, ya que el temor de las personas por ingerir este compuesto disminuye la demanda, además del eventual compromiso de la imagen, en nuestro caso, de Chile como mercado de exportación, tanto para los países que tienen acuerdos con él como los que podrían ser futuros mercados. Es por esto que frente a la alarma sanitaria ocurrida durante la crisis, para mantener la credibilidad de los países y seguridad alimentaria, la OMC determinó 4 normas de exigencia o restricción en cada país: exigir un certificado genérico de las autoridades nacionales, exigir un certificado individual por embarque, exigir un análisis de dioxinas y prohibir la importación, para que de esta manera no se afecte ni la productividad, ni la demanda, evitando así el desbalance económico.


Cabe destacar la ventaja que tiene Chile desde el punto de vista de ser un mercado no integrado o no único como es el caso de la Unión Europea, debido a que ésta por los intercambios intracomunitarios sin controles fronterizos, permite que el efecto de la contaminación repercuta de forma más dramática. Se hace necesario en este caso, que exista un sistema de inspección y control agroalimentario centralizado a nivel comunitario.


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