Consecuencias Sanitarias

Existen dos tipos de presentaciones; la aguda que puede producir diversos cuadros (cefalea, alteraciones digestivas y cutáneas, dolores musculares y articulares, además de problemas a nivel enzimático, neurológico y psiquiátrico) y la prolongada (trastornos inmunitarios, nerviosos, endocrinos del desarrollo, reproductivos, afecciones cardiovasculares, cambios degenerativos del esqueleto y músculo cardiaco).

En animales, se ha demostrado que las dioxinas producen distintos tipos de cáncer. En los humanos se ha demostrado que al presentar cáncer, no se afecta el material genético y que al exponerse bajo un nivel determinado de dioxinas el riesgo de cáncer es insignificante. Por otra parte, se ha visto que una exposición a elevadas dosis, aumentan un 40% la probabilidad de contraer cáncer, lo que no descarta la participación de otros factores en esta situación.


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Las consecuencias en humanos y animales más detalladas se presentan a continuación:



− En peces, aves y mamíferos, el desarrollo feto/embrión es sensible a las dioxinas, incluso en bajas concentraciones por poco tiempo. Frente a altas exposiciones, se han observado alteraciones del desarrollo, como mortalidad pre-natal por disminución de crecimiento, disfunción del sistema nervioso central y alteraciones funcionales, como daños sobre el sistema reproductivo masculino.

− En países industrializados se evidencian más frecuentemente efectos sobre el sistema inmune, enzimas y hormonas. Los consumidores de pescados o mamíferos marinos, tienen más riesgo de sufrir dichas patologías. Se puede manifestar una reducción del número de espermatozoides, deficiencias en el sistema inmunológico o endometriosis en mujeres. Además en estos países el nivel de dioxinas en la leche materna puede ocasionar que los lactantes excedan la Dosis de Ingestión Diaria Tolerable (IDT) propuesta por la OMS.





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